Filosofia oriental confucio lao-tse.

Conjucio, ministro de la China que vivió entre los años 555 a 479 a. J.C., llegó a los cargos públicos debido al prestigio adquirido con sus enseñanzas a las que se adscribían gran número de alumnos.

Numerosos príncipes le enviaban emisarios en demanda de consejo y aun los hombres de negocios no desdeñaban de acudir a sus consultas.

Se había formado su propia filosofía cuya raíz eran las creencias transmitidas por la tradición a las que dotó de criterio personal, pues, movidas aquéllas casi exclusivamente en el orden de las ideas y llevadas a cierto confusionismo por la metafísica de su predecesor Lao Tse, constituían un reino sólo asequible a unos pocos y sin ninguna influencia en el cotidiano quehacer.

Confucio quiso y obtuvo hallar un sentido práctico, que sirviera para regular la vida y los actos de los hombres como derivación de los principios ideológicos.

Así, desde su puesto de gobernante influyó de manera decisiva en los usos y costumbres estableciendo normas de conducta concretas, basadas en la práctica del amor a la familia, en la honorabilidad, la veracidad, rectitud, humanidad; materializó su concreción en los ritos conservando los tradicionales y añadiendo otros nuevos, dotándolos de significado propio y cuya perfección y acatamiento eran como un trasunto de la perfección interior y el acatamiento a la voluntad del Ser Supremo.

Confucio no escribió sus obras. Las enseñanzas que prodigó fueron transmitidas oralmente y puestas en obra por sus discípulos, los cuales procuraron acercarse lo más posible a la expresión auténtica del maestro a base de sentencias cortas, aforismos, proverbios, dando además una tímida explanación de los mismos, o si se quiere, una aclaración.

Su discípulo Tsenh-tseu nos ofrece el TA-HIO o Gran Estudio que recoge las ideas básicas del sistema, el cual consiste en desenvolver y presentar con claridad el principio luminoso de la razón que hemos recibido del cielo; en renovar y aumentar las ideas del hombre y colocar su destino definitivo en la perfección, o sea, en el soberano bien.

Con método deductivo ordena el pensamiento del maestro.

Nacido el hombre debe conocer al fin que ha de alcanzar; conocido éste ha de determinarse a obrar; para determinarse necesita antes calmar y dar claridad a su espíritu; una vez en calma, debe hunde este reposo para penetrar en el juicio sobre la esencia de las cosas y hecho el juicio, puede aspirar al perfeccionamiento.

La base es el Libro de los Versos que expone y comenta.TCHUNG-YUNG es el libro de la invariabilidad en el medio y fue escrito por Tsen-sse.¿Qué es el medio? La vía recta o camino derecho; consiste en la invariabilidad de la razón fija.

Prodiga en ese sentido las cuestiones que le fueron planteadas sucesivamente al maestro, las respuestas que dio y la correspondiente aclaración, moviéndose, no obstante, en un orden de idea pura.

Los libros LUN-YU y HIA-LUN consisten asimismo en la explicación de las contestaciones del maestro, pero su sentido es profundamente ético, claro y definido, constituyendo todo un sistema de filosofía moral.

La importancia y trascendencia de la doctrina de Confucio se debe precisamente a esa preocupación por dar normas concretas, a la implantación de ritos, y a las ceremonias que estableció en las que el sabio podía concentrarse en su significado filosófico y el ignorante complacerse en su simple ejecución.Hasta 1912 ha sido la religión oficial china, en cuya fecha dejó de ser obligatoria su enseñanza en las escuelas.

Otros vientos corren ahora por la antiquísima China y nadie puede predecir su futuro en el orden filosófico.

¿Quién sostendrá en la China actual la preocupación para desarrollar la razón y buscar el perfeccionamiento del alma? ¿Quién atenderá a los deberes innatos que dio Confucio estableciéndolos entre el príncipe y sus ministros, el padre con sus hijos, el marido para la mujer, los hermanos mayores para los menores y los amigos entre sí?

Toda su filosofía se apoya en el “principio de autoridad” por herencia, por tradición y por el propio perfeccionamiento, siendo la piedra de contraste en esta escala de valores el comportamiento moral de cada uno respecto a su subordinado y de todos en relación a Dios.

En esta línea hallaríamos mucha analogía con nuestra concepción cristiana.

Su continuidad afirma la condición de valores eternos, los que genialmente intuyó Confucio en tiempos remotos y cuya vigencia ha continuado hasta la actualidad que, si ahora ha sido barrida de manera oficial, no dejará por ello de influenciar todavía el carácter chino y de constituir para los demás un sistema digno de ser conocido y apreciado en lo que tiene de fundamental.

Precio: 9 €

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Categoría : Ocio

Localidad : Málaga

Publicado : 11/08/2017

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