Verduras la cocina de casa

España es conocida como la "huerta de Europa". Junto con algunas regiones de Francia, nuestro país se sitúa a la cabeza en producción de fruta y verdura en la Unión Europea, gracias principalmente al excelente clima con el que contamos y a una arraigada tradición en el sector agrícola.

Como dato anecdótico, cabe señalar que las huertas murcianas y almerienses se pueden observar en las fotografías de satélite, donde una estela plateada deja adivinar los vastos cultivos protegidos por invernaderos de esta región.

La exigente demanda del consumidor ha provocado que, actualmente, se produzcan verduras de todo tipo lejos de su temporada natural, exprimiendo los recursos de la tierra y acelerando o provocando su crecimiento lejos de su hábitat natural.

Este crecimiento artificial nos sitúa ante un importante dilema: por un lado, la demanda queda saciada por una oferta regular y unos precios ajustados; por otro, la calidad del producto se ve seriamente afectada con estas medidas.

Criticamos continuamente el engorde de patos que nos ofrecen hígados de gran tamaño, las celebraciones relacionadas con la festividad de San Martín y la matanza del cerdo, o las consecuencias de una pesca desmesurada, pero rara vez nos alarmamos o nos paramos a pensar en las consecuencias de un cultivo exhaustivo y de una su­perproducción que agota poco a poco los recursos de nuestros suelos

.En los cultivos de invernadero, los tomates crecen a base de fertilizantes y nutrientes añadidos a la tierra; la planta, del mismo modo que se engorda un ganso, nos ofrece copiosas producciones en un tiempo récord.

Eso sí, igual que pocos conocen el sabor de un hígado desarrollado de forma natural, también son pocos los que han podido apreciar el auténtico sabor del tomate, las judías, los pimientos o la coliflor.

Por el bien de una alimentación rica, no sólo desde el punto de vista nutricional sino también atendiendo al sabor, deberíamos defender un cultivo razonable, en el que las temporadas marquen el tiempo de una hortaliza y no la insaciable mano del hombre y sus caprichos intemporales, que fuerzan su crecimiento exprimiendo sin mesura los recursos de nuestros suelos.

Además,asi mismo tiempo, castigan nuestro paladar al privarnos de sabores tan sutiles y delicados como exquisitos.

Debería defenderse un consumo lógico, que respete las temporadas y no exija a nuestros agricultores habas en octubre, tomates en febrero o espárragos en Na­vidad.

Todo ello permitiría un cultivo razonable y, en consecuencia, productos de mayor calidad.

Ahora que hemos superado las ansias generadas por la escasez y que, poco a poco y cada día más, la demanda se caracteriza por la búsqueda de la calidad en detrimento de la cantidad, deberíamos defender una agricultura lógica, que nos ofrezca unos productos con la calidad que siempre ha sido la seda de identidad de nuestras huertas.

Precio: 10 €

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Categoría : Ocio

Localidad : Toledo

Publicado : 12/08/2017

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