Aromaterapia

El arte y la ciencia de utilizar los aceites esenciales de las plantas en tratamientos.

La aromaterapia es una terapia verdaderamente holística, que tiene en cuenta la mente, el cuerpo y el espíritu de la persona que busca ayuda, así como su estilo de vida, hábitos alimenticios, relaciones, etcétera.

Aunque la palabra aromaterapia se utilizó por vez primera en el presente siglo, para describir el uso de los aceites esenciales de las plantas como una forma de tratamiento, los principios en que se basa son muy, muy antiguos.

La aromaterapia tiene sus raíces en las más antiguas prácticas curativas de la humanidad, pues las plantas de las que ahora derivamos los aceites esenciales fueron utilizadas durante miles de años antes de que se descubriera la técnica de destilar los aceites.

Los arqueólogos han hallado trazas de numerosas plantas de reconocido valor medicinal en los centros funerarios y habitáculos del hombre primitivo, y es muy improbable que sus usuarios no conocieran nada de sus propiedades curativas, incluso si las descubrieron tropezando con ellas por accidente.

Los primeros hombres probablemente descubrieron por azar que algunas hojas, bayas y raíces que habían recogido como alimento hacían que los enfermos se sintieran mejor, o que sus jugos ayudaban a curar las heridas.

Probablemente observó asimismo las plantas que los animales enfermos preferían comer.

Semejante conocimiento tuvo que ser muy valioso para unas gentes que dependían enteramente de los recursos que pudieran explotar en su entorno inmediato, y una vez descubierto, sería transmitido dentro de la tribu, como parte de su sabiduría compartida.

Cuando los brotes de algunos arbustos o árboles eran arrojados al fuego inicialmente sólo con la intención de proveer combustible, el humo y los aromas desprendidos debieron hacer que la gente se aturdiese, o se sintiese feliz, o excitada, o incluso debieron dar lugar a experiencias místicas.

Si la misma sensación era sentida por todos los que rodeaban el fuego, y si sucedía lo mismo la siguiente vez que se quemaban algunos brotes del mismo arbusto, se reconocería que ese arbusto producía dicho efecto, y posiblemente se le consideraría mágico.

El ahumado de los pacientes fue una de las primeras formas de medicina, y puesto que la religión y la medicina iban estrechamente asociadas, el uso de humos especiales formó también parte de todas las religiones primitivas.

Cuando los pueblos primitivos hacían a sus dioses ofrendas de plantas aromáticas, quemadas u ofrecidas enteras sobre un altar, realizaban un sacrificio muy real, pues estaban dando a los dioses algo que era muy valioso para ellos.

El uso del humo sagrado o mágico, bajo la forma de incienso, ha sobrevivido como parte de casi todas las religiones más importantes, tanto de Oriente como de Occidente, y el uso de la fumigación con plantas aromáticas siguió siendo una práctica médica normal hasta el presente siglo.

Los hospitales franceses quemaban tomillo y romero en sus salas como desinfectantes. ¡Irónicamente, ahora que esta práctica se ha interrumpido, la investigación de laboratorio ha demostrado lo efectivas que son ambas plantas como bactericidas.

En algunas partes del mundo menos avanzadas, el ahumado es todavía una práctica habitual. Los egipcios utilizaban las plantas aromáticas casi 3.000 años antes de Cristo con fines médicos y cosméticos, así como para embalsamar los cuerpos de sus difuntos.

Establecieron grandes almacenes para sus perfumes, tanto para uso público como privado.

En las ocasiones estatales importantes se quemaba incienso, y las muchachas esclavas danzaban con conos de perfume sobre sus cabezas, que se fundían y dispersaban gradualmente en el aire mientras bailaban.

Sabemos por diversos documentos conservados en papiros de los que los primeros datan del 2890 a. de C., aproximadamente, cuáles eran las plantas que utilizaban con fines medicinales, y el método de uso.

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