El automóvil y los motores

 

Motor

Con toda seguridad, ningún otro objeto material ha tenido tanta trascendencia en la vida humana como el automóvil.

Millones de vehículos circulan hoy en día por las carreteras del mundo, coches, autobuses, camiones, autocares, autocaravanas, etc.

A veces, el tránsito en las ciudades es tan intenso que se hace difícil incluso pasear o atravesar las calles.

Y pensar que hace apenas unos años por los caminos sólo circulaban raros y ridículos artefactos ruidosos y vacilantes, algunos de ellos movidos aún por máquinas de vapor!

Hoy en día muchas familias poseen un automóvil y todo el mundo conoce el funcionamiento del motor, la dirección, los frenos, el cambio de marchas.

Además, todos deberíamos conocer las señales de tráfico, que en muchos países y también en España se enseñan en las clases elementales.

Y ello debido a que "su majestad" el automóvil se ha convertido en el dueño de nuestras carreteras.

El vehículo de motor ha influido notablemente en nuestras ciudades, pueblos, granjas, en nuestros hogares y en todas nuestras actividades.

El automóvil nos permite recorrer hoy distancias que hubieran parecido inverosímiles hace medio siglo.

Entre las muchas marcas y modelos de coches que se han fabricado, el automóvil ha tenido y continuará teniendo una extraordinaria importancia en nuestras vidas.

 

  • Motor a gas

Mientras en Inglaterra y Francia algunos constructores se aferraban a las calderas y el carbón, otros, en Italia, Alemania y la misma Francia, buscaban el sistema para construir un motor que utilizase la fuerza de expansión de los gases.

En realidad, las máquinas de vapor no satisfacían porque, entre otros defectos, para ponerlas en funcionamiento (es decir, para tener el vapor disponible) era preciso encender el fuego bajo la caldera algunas horas antes de su puesta en marcha, por lo que si alguno tenía prisa, iba listo, a no ser que tuviera siempre a presión la caldera de su automóvil.

Pero en este caso, se consumía inútilmente gran cantidad de combustible fuese carbón o gas.

Entre los pioneros de la construcción de motores de explosión se señalan a los físicos italianos Eugenio Barsanti y Felice Matteucci.

En colaboración, estudiaron una pistola de gas inventada por Alessandro Volta, en la que se obtenía una explosión mediante la inyección de una mezcla de oxígeno y nitrógeno que se inflamaba con una chispa eléctrica.

En vez de una pistola, construyeron un cilindro vertical, apoyado sobre una de sus bases, dentro del cual se deslizaba un émbolo, la explosión de una mezcla de aire y gas del alumbrado, provocada por la chispa eléctrica, empujaba hacia arriba al pistón, cuya biela, gracias a un mecanismo de transmisión, hacía girar una rueda motriz.

Cuando el émbolo, concluido su recorrido hacia arriba, volvía de nuevo a la base, otra explosión lo subía, y así sucesivamente; mientras había mezcla disponible, la rueda giraba dando vida a otros mecanismos.

Este fue el primer motor de la Historia, modelo de los motores de combustión interna, que fue patentado en Italia en 1854.

Al no existir entonces en este país instalaciones industriales, fue construido y aplicado en Inglaterra aunque no a los vehículos, sino en algunas fábricas.

Según parece, el motor ya mencionado fue imitado en 1860 por el francés J. J. Lenoir y aplicado en los talleres para accionar diversos mecanismos.

También en el mismo año, los alemanes Langer y Otto construyeron otro motor de explosión que funcionaba con gas.

Pero se trataba siempre de mecanismos grandes y pesados, de un sólo cilindro, que, durante su funcionamiento vacilante e irregular, producían gran ruido y hacían temblar cuanto estaba a proximidad.

Los automóviles a vapor que no consiguieron trasponer el siglo en que nacieron, puesto que acabaron antes en los museos.

 

  • Motor de cuatro tiempos

La idea de un motor eficiente que pudiese aplicarse a vehículos estaba en el ambiente, y muchos investigadores y constructores iban en su busca. 

Una empresa correspondió al ingeniero francés Alphonse Beau de Rochas en 1861, el cual estableció que, para conseguir un motor estable y potente en su funcionamiento era preciso que el movimiento del émbolo en el cilindro realizase cuatro operaciones perfectamente calculadas y reguladas.

  1. Aspiración de la mezcla de gas y aire .
  2. Compresión de la mezcla por el émbolo.
  3.  Encendido y explosión de la mezcla.
  4. Expulsión de los gases quemados.

Sobre todo, eran necesario un mecanismo preciso que enviase la dosis exacta de mezcla en el pequeño cilindro cuando el émbolo, en su recorrido hacia abajo (para empujar con la biela el árbol motor), la aspiraba mediante la depresión que se creaba en el cilindro, y otro mecanismo que hiciese que el pistón, volviendo hacia arriba, hubiese comprimido la mezcla contra la bóveda de la cámara de explosión. 

Así nació el primer motor de cuatro tiempos de la Historia, el cual, al ser cuatro los cilindros en lugar de uno, el movimiento es continuo, ya que se alternan durante los cuatro recorridos de cada émbolo, las cuatro bases antes descritas.

En la actualidad, el automóvil está al alcance de todos y el número de vehículos en circulación va en continuo aumento y modernización.

Hoy en día, la industría del automovil se ha convertido en una de las exigencias del hombre moderno.

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