vestidos de moda colgados

 

La moda

La nueva actitud de la moda ha permitido a la sombrerería, la corsetería y la lencería pasar del estadio artesanal al industrial.

La distribución asegurada por las grandes tiendas y almacenes ha desarrollado la unión de las clases. 

La diferencia entre una duquesa y una secretaria se difumina al escoger las dos el mismo rojo de labios, las mismas medias y un jersey semejante. 

Este tipo de industrias pueden coordinar actualmente sus informes y decidir casi con dos años de antelación problemas de formas, materias y coloridos.

Su decisión se extiende a numerosos países y permite mejorar la fabricación y el precio de coste.

Ello constituye un fenómeno totalmente inédito hasta ahora.

 

  • Joyería

La fusión de clases y el acceso a la elegancia de mujeres de las diversas capas sociales ha llegado incluso a los joyeros.

Una joya tan cara como un collar de diamantes o esmeraldas sólo podía acompañar a un vestido de alta costura que también fuera una obra única en su especie. 

Sin armar alboroto en la prensa, no obstante, el joyero, ese señor invisible y desconocido, ha encontrado el medio de ponerse a tono con su tiempo. 

Ha hecho en serie joyas de gran calidad con piedras menos costosas y ha abierto a una nueva clientela sus joyerías cerradas hasta ahora a casi todo el mundo. 

Por su parte, la bisutería de fantasía se ha lanzado a las creaciones barrocas, multicolores y voluminosas. 

Ha empleado grandes cantidades de piedras talladas de Europa central. 

La moda en bisutería cambia a gusto de los artífices de la moda que la emplean con frecuencia.

 

  • Tendencias

No se acaba nunca el giro del cambio de moda, el mercado permanente del que París es la cabeza directora desde el siglo XIV.

En cada estación del año se suceden nuevos hallazgos y creaciones, tanto en peinado como en zapatos, bolsos y medias, trajes de baño y pijamas o camisones.

A los artífices de la moda les corresponde prever lo que el mañana nos reserva.

Aquí. lo mismo que en otros campos, el futuro podemos verlo en parte ya en el presente.

La evolución femenina seguirá sustancialmente a la evolución masculina.

La mujer, entrada en la vida social con más de cien años de retraso con respecto a hombre, adoptará, lo mismo que ha hecho éste, un traje sobrio y práctico, lo más variado posible por la fantasía y el afán de seducción.

Estas profesiones estarán cada día más organizadas y la moda podrán preverse con más certeza.

En este momento los creadores de tejidos trabajan ya con dos o tres años de anticipación, lo mismo que los diseñadores de sombrerería, de corseteria y de lencería. 

Los modistos habrán de acomodarse a este movimiento, pues ya no serán ellos los exclusivos dictadores de la moda.

Hay confeccionistas que actualmente lanzan modas para jóvenes que dicen no tener que ver nada con la ropa hecha a medida.

Hay otros factores en un mundo de velocidad como el nuestro, los nuevos príncipes que nos gobiernan tienen una divisa terrible, producir, consumir, destruir.

Los EE. UU, nos muestran la imagen de un corredor que intentamos alcanzar sin saber a dónde nos lleva.

Nos lleva a nuevos hallazgos y a métodos más racionalizados, a un mayor número de artículos pero a una industrialización más aplastante.

Y todo ello sostenido por una publicidad sobre las masas que ataca en mayor o menor grado el pensamiento personal.

Llegará el día en que un traje o un abrigo se fabricará en cadena, como sucede hoy con los sujetadores y los jerséis.

Seguramente quedarán unidas sus partes mediante algún género de pegamento o soldadura, no mediante la clásica costura. 

Se harán campañas de promoción para impulsarnos a comprar los nuevos géneros.

En el campo técnico o psicológico nada resulta ya imposible al poder industrial.

Otro dato a tener en cuenta, rico en pronósticos, es que las mujeres de hoy, sometidas a una cultura de masas por el periódico, las revistas, el cine y la televisión, son más lúcidas que sus progenitoras, y han cambiado de tal forma su concepción del amor que ya no existe la diferencia de antes entre el comportamiento pasional del joven y la muchacha.

Ahora bien, la moda está empeñada desde hace varios siglos en vestir de diferente forma al hombre y a la mujer, pero en nuestros días el chico y la chica tienden a vestirse igualmente, con los mismos pantalones vaqueros e idénticas cazadoras. 

La lengua tiene para ellos también una misma denominación, los jóvenes. 

 

  • La moda que viene

Son los sociólogos dedicados a investigar en la psicología del vestido los que miran más lejos. 

Según ellos, el traje actual está superado.

En la evolución de nuestro comportamiento, de nuestra vestimenta y de nuestros gustos, todo da a entender que nos encaminamos a un estado nuevo, una nueva situación ya preconizada por los partidarios del desnudismo y de la vuelta a la naturaleza, el desnudo total.

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